En la palma de tu mano

Como anuncié ayer, no dormí en mi cama ni abrazada a la almohada o a algún peluche de los tantos que tengo en la cama, como todos los días.

Caí rendida, sí, entre sus brazos, después de hacer sus manos recorrieran cada palmo de mi cuerpo, su boca..¡Qué decir de su boca!, soy completamente incapaz de tenerla cerca y no mendigar por que sus labios rocen los mios..bueno, y en momentos de tanta calor, algo más que los labios..
Sentir su cuerpo junto al mío, su respiración siguiéndole el ritmo a la mía, sentir que me lanzan desde el cielo sin paracaídas y que un milímetro antes de tocar tierra, mi cuerpo se eleva un par de centímetros de la cama. Sí, mejor que levitar, que los viajes astrales, que tirarse en paracaídas, que todos los deportes de riesgo y todos los placeres de la vida.

Pero no me voy a poner porno ni a seguir haciendo publicidad sobre las artes amatoria de mi santa esposa en la cama, no vaya a ser que esto atraiga a personal no deseado y me la intente robar..jum!(míamíamíamía).

¿Sabéis? Hacer el amor es un cúmulo de acciones, no basta con tener sexo con alguien a quien quieres. Hacer el amor empieza cuando tus ojos no pueden dejar de mirarla, ni desearla, cuando tu boca no encuentra fin a la hora de besarla, cuando tus manos toman iniciativa propia y van a donde las dejen y cuando lo que más deseas es sentir todo de ella dando todo de . Aquí el cerebro no interviene, pues cuando se hace el amor, apagamos el interruptor y la sangre desaloja tu cabeza para que tu corazón bombee a un ritmo frenético intentando no infartarse en ningún momento. Eres incapaz de pensar en problemas, en nadie ni en nada más. Sueltas un "te quiero" aunque parezca "fuera de lugar" (pero, qué mejor lugar y momento?) e incluso desceleras el ritmo porque no te apetece para nada dejar de sentirla de esa manera. Te vuelves loca, te aferras a su espalda y todo para que no escape de allí justo cuando tú estás con esa sensación de vértigo enfermizamente adictiva (sí, el orgasmo). Para muchos hacer el amor termina aquí, pero se olvidan de lo que se siente cuando al terminar, tienes sus ojos frente a los tuyos y puedes leer perfectamente algo no descriptible en palabras, un intercambio de información complicitiva entre ambas y como tus manos van cogiendo confianza y van dejando de aferrarse con tal fuerza a su espalda, porque te queda claro de que no se va a mover. La gente se olvida de la sensación de notar la cara de esa persona escondida en tu cuello, con su cuerpo entrelazado al tuyo, sintiendo calor sin llegar a padecer la calor. Se olvidan de lo que es descansar sobre su pecho, acariciándola por entera incluso zonas que antes buscabas estimular sexualmente y que ahora simplemente las acaricias porque son realmente preciosas. No piensan en como se les nubla el pensamiento y la razón y como la misma idea recorre desde la neurona más escondida a la yema de tus dedos, las cuales juguetean alrededor de su ombligo confirmando esa idea de que más perfecta, no podría ser. Se olvidan de dormirse junto a esa persona, despertar en mitad de la noche 100 veces y aunque esté dándote la espalda no puedas evitar sonreír con un ojo abierto y el otro entornado y acicalarte junto a su espalda para besarla y oler su pelo una vez más.
Hacer el amor continúa por la mañana, cuando duermes en estado de alerta para abrir tus ojos cuando escuches que se mueve, para que al abrir los suyos se encuentre con los tuyos.
Continúa cuando te das la vuelta, hacia el otro lado de la cama, esperando a que ella se acerque por detrás y va y lo hace. Sí, te abraza tiernamente y te besa los hombros, el cuello, la espalda..

Hacer el amor es un termino muy amplio, una sucesión de momentos entre dos personas. Es algo a lo que yo aprendí a hacer con ella.


Esta mañana al despertar me di la vuelta en la cama y cerré los ojos. Reconozco que mi intención era que acabara acercándose, y aun estoy intentando recomponerme de lo que sentí al notar su pecho pegado a mi espalda, sus labios despertándome tiernamente por la espalda y sus brazos envolviéndome. ¿Y sus manos?ay Dios! ¿he dicho lo que me encantan sus manos? sus manos jugando con las mías, enredándose una vez tras otra..porque ¿sabéis? sus manos y las mías ya no son de planetas diferentes, ahora pertenecen al mismo micromundo del que nunca me apetece salir.

Podría decir que ella y yo hacemos el amor desde que nos vemos hasta que nos despedimos, pero anoche..anoche hicimos el amor hasta que salí por la puerta de su casa y la miraba allí plantada con la puerta entornada y con los pies descalzos y lo único que me recorría la mente era poder pasarme el resto de mi vida haciendo el amor con ella, solo con ella.


371'8

Comentarios

  1. Sabes que me he emocionado (reiteradamente) con esta entrada...*.*....no creo que puedas imaginarte todo lo que siento,todo lo que me haces sentir....

    Mi niña, se que podria pasarme el resto de mi vida haciendo el amor contigo,solo contigo.

    Te quiero

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