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Lo entiendo.

¡Eh, tú, sí, tú! ¿Se puede saber qué esperas? Es hoy, es ahora. No hace falta que te peines, estás preciosa. Venga, no pierdas más el tiempo, yo no aguardo, pero soy fácil de encontrar. ¿No me ves? Estoy en tantos sitios y tan mundanos que pasas casi siempre de largo, pero no voy a ir a casa a por ti. Tienes que salir a buscarme ¿lo entiendes? Att. Felicidad

"Cualquier tiempo pasado fue peor"

Sin menospreciar jamás todas las sonrisas que se han dibujado en mi cara por tu culpa, y por la tuya, y por la vuestra, y por la nuestra. Sin olvidar los abrazos, los besos robados, los regalados, los que nunca se dieron e incluso los que nunca debimos darnos (¡brindo por ellos!). No quitaré valor a las lágrimas derramadas aquellas veces que me rompí pensando en ti y nuevamente en ti y finalmente en ti. Ni las que llenaron vasos por cada una de las muchas pérdidas, ni cuando me vacié habiendo(me) perdido por el camino tantas veces. No pensaré en ti como algo que no podía ser, o que no podía seguir siendo. Sonreiré siempre cuando rememore la primera vez que hablamos o que te miré con otros ojos con una mezcla de curiosidad y un poquito de ganas. Lo seguiré haciendo, incluso, cuando piense en la última vez que lo hicimos. No importa que estuvieras loca, a veces me hiciste reír. No importa que lo haya estado yo, a veces te hice feliz. No importa que nos volviésemos locas mutuamente ha...

FELICIDADES

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El día que nos conocimos patentamos la incondicionalidad. Por ti, Felicidades Fla. Te quiero ;)

Y sin Señor, también.

Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso. Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza. Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar. Señor, si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí. M. Gandhi

1. Cuarenta grados a la sombra

Una gota de sudor cosquillea cuesta abajo por su espalda, coge carrerilla y pierde fuerza a la altura de la cintura. El 27 de julio broncea su cuerpo desparramado en una toalla mal estirada. La barbilla descansa sobre una de sus manos y sus ojos miopes parecen estar perdidos en cada grano de arena que peina con los dedos. El Nokia vibra a unos centímetros de la cara, sacándola del trance. Se sacude torpemente la arena y agarra el teléfono esbozando una pequeña sonrisa. Sabe que es ella. Es ella. Termina de leer el mensaje y se gira cara al sol. Coge aire y se incorpora, dejándose apoyar en las palmas de las manos. El mar se mezcla tan despacio con tierra firme que apenas podría ser escuchado si no fuera por la escasez de público. Mira a su izquierda y ve como el único turista a lo largo de toda la playa se levanta y camina con las gafas de sol en el pelo como prenda exclusiva sobre su cuerpo. Empuja la toalla lo suficiente para hundir los pies en la arena. Intenta ponerle edad y u...

Ella era Ella.

"La muchacha de pelo rizado y ojos marrones, miraba serena. Intentaba acordarse de algo que no le venía a la cabeza. A ella le gustaba pasar las horas pensando, reflexionando. También le gustaba escuchar MUSE, pasaba las horas muertas escuchando una y otra vez, canciones de la discografía de aquel grupo. Ella recordaba perfectamente cómo descubrió al que era su grupo favorito. Era jovial. Le gustaban los animales y quería mucho a su perra. Estudiaba Psicología, para el que la conocía sabrá que aquella carrera le venía como un guante. Se sentía observadora, le encantaba mirar a la gente que no conocía y observar sus gestos, sus comportamientos. Para ella era como analizarlos. Más de una vez, participaba con ella en un curioso juego que había copiado de un programa de televisión, como ella misma me confesó. Imaginaba la profesión de la gente que ante nosotros continuaban con sus acciones ignorantes e ingenuos, sólo por su actitud.  Ella siempre se mostraba muy segura de sí misma, o...

La mala educación

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Pienso que acabo de perder la fe en este momento. Y al no tener fe, ya no creo en Dios ni en el infierno. Si no creo en el infierno ya no tengo miedo. Y sin miedo soy capaz de cualquier cosa. -La mala educación.-